Hace 27 años, Blaise Compaoré, presionado por los servicios secretos franceses, dio un golpe de estado contra su amigo y compañero revolucionario Thomas Sankara. Aquel presidente, apodado “el Ché Guevara de África”, había refundado el país. Burkina Faso significaba “Patria de hombre íntegros”, y su revolución democrática trajo educación y progreso para las capas más humildes del país. Los gobiernos occidentales no podían tolerar esto, y Francois Mitterrand, icono de la socialdemocracia, ordenó su asesinato.

27 años después, el pueblo salió a las calles a decir basta. A que le devolvieran aquella revolución. De momento, han conseguido echar del poder al golpista. Veremos si siguen adelante. En buena medida, el futuro depende de los militares.

El siguiente artículo de eldiario.es refleja la situación actual en Burkina Faso, aunque pase de puntillas por el pasado del país.

Transición en Burkina Faso: “Haremos todo lo posible para que no hayan muerto por nada”

Pueden ver también un análisis del proyecto revolucionario de Thomas Sankara, abortado como decimos por su asesinato en 1987.

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