Venezuela. Palabra recurrente en la prensa española de día, de noche y de madrugada. Palabra que suele estar acompañada de mentiras, y que se suele utilizar para intentar atacar a una de las fuerzas políticas que le disputa a PSOE y PP el gobierno del estado español.

Recurrentemente se acusa a Podemos de estar financiado por el gobierno del presidente Chávez. Ninguna prueba seria, sólo especulaciones que, hasta la fecha, la justicia no ha podido tomar en serio. Lo único cierto es que varias figuras mediáticas de ese partido, especialmente Juan Carlos Monedero, fueron asesores presidenciales del gobierno de Venezuela, por lo que cobraron sus honorarios.

Lo que sí está claro, pero la prensa no quiere mencionar, es el clarísimo apoyo y financiación que recibió el PSOE del partido venezolano Acción Democrática, que gobernó el país en dos períodos de los años 70 y 80. Su presidente, Carlos Andrés Pérez, era íntimo amigo de Felipe González, como él mismo admite en una carta al diario El País con motivo del fallecimiento de CAP, como se le conocía.

Un presidente que, en su segundo período, convirtió el país en un inmenso estercolero de corrupción, llevó al hambre a una importante parte de la población para aplicar políticas dictadas por el Fondo Monetario Internacional y finalmente masacró a más de 3.000 personas en una semana de protestas contra su gobierno.

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Un presidente que fue condenado por la justicia de su país en varias ocasiones por cargos relacionados con la corrupción, por lo que fue destituido, y que, finalmente, huyó desde la República Dominicana a Miami, donde el régimen estadounidense le acogió para evitar ser condenado en más ocasiones. Un presidente que colaboró  con EEUU no sólo en su política regional, sino también interviniendo en la llamada “transición española”. Pasemos a analizarla.

Carlos Andrés Pérez fue elegido en su primer mandato como presidente de Venezuela en el año 1973. En 1976 presidió la Internacional Socialista (alianza de partidos socialdemócratas de todo el planeta). En esos años, su amistad con Felipe González ya había comenzado. El propio Felipe recuerda que en el año 1976 Carlos Andrés Pérez le llevó a Madrid en su avión presidencial con el conocimiento del monarca. Pero hay mucho más que eso. En una época en la que todos los partidos españoles buscaban financiación, el rey Juan Carlos I escribe varias cartas a jeques árabes, entre ellos al cruel Sha de Persia, alarmado porque el PSOE va a recibir financiación de Alemania y Venezuela. El rey pedía que los países árabes financiaran también a la UCD, para conseguir consolidar al “centro” como tendencia política dominante. Estas palabras escritas por el rey las recoge Jesús Palacios en su libro “23F: El golpe del CESID”. Y vienen avaladas por comisiones de investigación y escándalos posteriores. Por ejemplo, el caso Flick, en el que quedó demostrado que un clan empresarial filonazi alemán financió al PSOE y otros partidos europeos. O la Fundación Friedrich Ebert, vinculada al SPD de Willy Brandt, que también aportó enormes cantidades de dinero y apoyos de todo tipo al PSOE.

Años más tarde saltaría a la luz la injerencia permanente de EEUU en Europa en aquella época, precisamente para combatir al comunismo, la disidencia social y que nadie se saliera del guión. Ejemplos: el freno a la Revolución de los Claveles en Portugal y la Operación Gladio, una organización terrorista clandestina de la OTAN en suelo europeo que cometió varios atentados. En el año 1990 el Parlamento Europeo admitió su existencia y la colaboración de varios gobiernos. La transición española no estuvo exenta de la vigilancia yanqui: tanto WikiLeaks como varios libros publicados revelan la permanente intromisión estadounidense, implicando al rey, al franquismo… y al PSOE, desde su refundación en el Congreso de Suresnes.

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En cuanto a Venezuela, el manejo de fondos petroleros por parte de Carlos Andrés Pérez era utilizado en parte para apoyar a los amigos de EEUU. Sus condenas demostraron que había repartido dinero a diestro y siniestro, dentro y fuera del país, y que era muy difícil llegar a saber dónde había ido a parar buena parte del dinero. En esa misma época, CAP presentó en sociedad a Felipe González y lo defendió en la Internacional Socialista. Acudió a apoyarle a varias reuniones. Aparecían siempre unidos. Por lo que, si CAP “donó” dinero de los “fondos reservados” (¿nos suena, eh?) a la candidata proestadounidense Violeta Chamorro en Nicaragua y a Jaime Paz en Bolivia, sería incluso extraño que no lo hiciera con Felipe González.

Pero esto, que podría quedar en una especulación fundada, cobra más fuerza si analizamos los sucesos posteriores. Felipe González fue siempre un gran defensor de CAP incluso cuando masacró al pueblo venezolano. A los pocos días de la represión sangrienta, el gobierno del PSOE prestó 600 millones de dólares a Venezuela, y 3.000 millones al año siguiente. Enseguida los dos presidentes se pusieron de acuerdo también para deportar a Venezuela a varios miembros de ETA. Además, Felipe González era invitado a las grandes celebraciones familiares de la oligarquía económica del país caribeño. Y Felipe González vendió una buena parte de RUMASA a otro amigo de CAP, el hoy multimillonario Gustavo Cisneros. También compró la aerolínea estatal venezolana CONVIASA para incorporarla a IBERIA. Igualmente el grupo PRISA, sostén mediático del PSOE, desembarca en Venezuela. No sólo en la prensa, sino también en otro aspecto curioso: la editorial Santillana comienza a elaborar los libros de texto para el sistema educativo, para lo que el gobierno tuvo que darle una concesión.

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Tanto dinero cruzando el Atlántico, tanto trato preferente, tanta preocupación y ayuda mutua, revelan unos intereses comunes y favores debidos que no tienen otra explicación. La cercanía de ambos a la OTAN en todo momento, la aplicación de políticas antisociales, las privatizaciones… no serían sólo coincidencias “ideológicas”, sino muy posiblemente las imposiciones de EEUU a la Internacional Socialista en aquella época del fin de la guerra fría y el neoliberalismo ensayado por Pinochet en Chile.

Por eso resulta un auténtico insulto a la inteligencia que la prensa “acuse” a un partido político porque algunas de sus figuras más reconocidas trabajaran junto al gobierno de Chávez. El PSOE, desde su refundación, recibió dinero ilegalmente desde países extranjeros, incluso de un gobierno venezolano que masacró a su propio pueblo y expolió sus riquezas naturales para regalar dinero a sus amigos. El PSOE está podrido desde la transición, y esto nos lo ocultan.

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