Hoy seguimos con la segunda parte del dossier que los compañeros y compañeras del CSR de Gamonal han confeccionado sobre los abusos de poder y las prácticas especulativas de Caja Burgos a lo largo de los años. No olvidemos que esta entidad, hoy reducida a una fundación, pretende desalojar el local recuperado para el barrio y volver a tapiarlo.

En esta segunda entrega hablaremos de otro capítulo oscuro de la historia de Caja Burgos. Se trata del acoso inmobiliario a los vecinos y vecinas de la barriada Manuel de la Cuesta. Quizás se haya olvidado, pero este trágico asunto terminó muy mal. Además, está relacionado también con la historia especulativa de la Plaza San Bruno. Lo contamos.

 

Caja Burgos: Corrupción y codicia de la mano del PP (2/5)

El acoso inmobiliario en Manuel de la Cuesta

Otro escándalo protagonizado por esta entidad, más grave por las consecuencias que originó a decenas de personas, fue el acoso inmobiliario al que sometió a los inquilinos/as de las viviendas “sociales” de la Calle Manuel de la Cuesta, ya que quienes las habitaban disfrutaban de un alquiler bajo, de renta antigua, que la Caja no podía incrementar unilateralmente.

Eran los años, ya los últimos aunque casi nadie quería saberlo, de la fiesta inmobiliaria y de la orgía crediticia. Por ello, como dicen los cínicos de la guerra, todo parecía valer en la lógica de la acumulación de rentas tras su extracción al siguiente en el eslabón. En este caso la estrategia previsible de los directivos de la entidad no podía ser otra que el derribo de los hogares y la reinstalación forzosa de los damnificados, muchos de ellos de avanzada edad, en otras viviendas con alquileres notoriamente mayores.

A sabiendas de la oposición que se iban a encontrar, comienzan a desarrollar una serie de actuaciones encaminadas al deterioro progresivo e intencionado de los edificios desde el año 2007, con el fin de que sean declarados en ruina y que los inquilinos/as no tengan más remedio que abandonarlos. Un claro ejemplo de gentrificación de la que se habla en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona pero que parece pasar desapercibida cuando ocurre y ha ocurrido en nuestra propia ciudad y que también se ha reproducido en ciertas áreas de nuestro centro histórico muy apetecibles por la entrada de ayudas económicas e inversión pública. Podemos recordar el derribo de un bloque de viviendas en la Plaza Vega, que perjudicó irremisiblemente a una familia propietaria, a los dueños de una pensión y a personas que vivían en régimen de alquiler; actualmente es un solar vacío.

Los habitantes de la barriada denunciaron que Caja de Burgos no realizaba las reparaciones que demandaban, sino que se encargaba de producir más daños deliberadamente. Tapiaba además las viviendas que paulatinamente iban quedando vacías con el fin de impedir que otras personas pudieran vivir en ellas, después de producir más destrozos en su interior.

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Finalmente, pese a las protestas, movilizaciones y solidaridad de numerosas personas, el ayuntamiento permitió a Caja Burgos derribar esta barriada en 2010, dejando a muchas familias y gentes mayores sin vivienda social; algunas no tuvieron más remedio que aceptar ser realojadas en otras viviendas más caras; otras se negaron y abandonaron definitivamente toda relación con la caja…

Hoy día el solar es una herida más en el dvastado cuerpo de la ciudad, una tierra en la que habitaba vida y ahora no es más que un yermo a la espera de nuevos vientos que conviertan las piedras y las hierbas en negocio.

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Otro escándalo, relacionado con el anterior, es la compra del antiguo mercado de abastos de la Plaza San Bruno. Con la especulación urbanística como directriz, la Caja de Burgos paga a la empresa Arranz Acinas una cantidad de dinero que jamás podrá recuperar. De nuevo un mal negocio, pues no consiguen, si quiera, su reventa. ¿Cómo se deshace de este problema? Pues, como ya parece una práctica habitual, con la complicidad del Ayuntamiento. Éste permite a la Caja edificar más alturas en las futuras viviendas de Manuel de la Cuesta, por lo que si finalmente termina la construcción (hoy paralizada) y consigue vender o alquilar más viviendas en esa barriada podrá al menos hacer caja y recuperar su frustrada inversión en el mercado.

También es necesario explicar que, tras el derribo de la plaza San Bruno, una nueva herida se abre en una ciudad que supura caciquismo e impunidad en la misma proporción, y ésta queda cinco años abandonada, convertida en una explanada de gravilla. Sólo ahora, en época electoral, el Ayuntamiento ha decidido rehabilitarla; eso sí, sin someter su actuación al diálogo franco y la participación efectiva del vecindario. ¡Faltaría más!

csrgamonal

Para saber más sobre esta lucha vecinal, se puede consultar la cobertura informativa de Diario de Vurgos.

El blogochentaburgos muestra también cómo era la calle antes… y después. Cuenta también otros aspectos de la vida en la barriada.

 

El próximo domingo continuaremos con la tercera entrega de este dossier sobre Caja Burgos. Avisamos de que tiene mucha miga y abordará un aspecto muy poco conocido de esta entidad: su participación directa e indirecta en negocios más que cuestionables a escala internacional.

 

 

 

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