Ayer domingo, 10 de Mayo, tuvo lugar una peculiar movilización en este pueblo, cercano a Salas de los Infantes, de donde procede Javier Lacalle. Se trata de un municipio pequeño, con menos de 50 habitantes censados, pero en el que desde hace años abundan las polémicas.

Un total de unas 80 personas participaron, cada una a su manera, en una movilización organizada por familiares del alcalde y del concejal que le apoya (Partido Popular), con el lema “Por la convivencia digna”. Existe además otro concejal, también del Partido Popular, que reprueba la gestión y actitudes del alcalde y que, pese a ser también representante del PP, podría decirse que ejerce la oposición. Esta división en el grupo de concejales también se refleja en los vecinos y vecinas. Una parte de ellos participó en la manifestación apoyando al alcalde; otra, confrontándole totalmente. Algunos otros y otras no parecían inclinarse demasiado hacia ninguna de las posturas, pero también hicieron acto de presencia argumentando que el actual clima es insostenible. Todos ellos siguiendo el lema citado antes, que hace referencia a la “convivencia”. Abundaban las pancartas de distinto signo, y las personas que las portaban marchaban entremezcladas.

Pancarta convivencia

pancarta caciques

Sin embargo, existió una notable tensión, que no pasó a mayores. Algunos familiares del alcalde acudieron a la guardia civil (allí presente) para exigirles que retiraran de la manifestación a quienes reprobaban al alcalde, pero los agentes no intervinieron. Quienes se oponían al alcalde explicaban que la convivencia no puede ser utilizada como una excusa para callar ante las injusticias que dicen padecer.

Pancarta tesoreroPancarta mano

pancarta injusticia

Pancarta alcaldeEl actual alcalde, bajo una pancarta que le recrimina su “caciquismo” y “amiguismo”

Tras acabar la manifestación, los defensores del alcalde leyeron un comunicado en el que acusaban a sus contrarios de mentir y desear acabar con la convivencia en el municipio, además de no colaborar en los proyectos del Ayuntamiento. Algunos de éstos últimos expresaron alto y claro que para ellos era el alcalde y sus familiares los que mentían y acosaban a quienes no compartían sus decisiones. Después leyeron otros dos manifiestos.

Lamentaban la situación de tensión actual, que nunca se había dado en Cabezón. Recordaban que el alcalde ha sido condenado por amenazas a un vecino, que está imputado por prevaricación y delito electoral y que ha tomado decisiones que benefician a su familia y allegados y perjudican claramente a otras personas, que se sienten discriminadas. También que existen dos sentencias recientes contrarias al ayuntamiento y más procesos judiciales y administrativos pendientes de resolución. El último escándalo consiste, según contaban los vecinos, en intentar empadronar a 17 personas en el pueblo de manera supuestamente fraudulenta, presumiblemente para alterar el censo electoral a su favor. Muchas de estas personas declaraban que residían en la misma casa del alcalde, por lo que habría sido imputado por prevaricación, ya que no puede alegar que desconocía si vivían en su propia casa.

Hablando con los vecinos y vecinas que rechazan al alcalde, uno escucha muchas historias. En cuanto a la condena por amenazas, parece que dijo textualmente a un vecino “Lo tengo sentenciado. Te voy a arrancar la cabeza y se la voy a echar a los buitres en el monte.” Había testigos. También se sienten ninguneados y despreciados en el pleno del ayuntamiento, donde apenas les dejan intervenir. Antes el pueblo funcionaba como Concejo Abierto, es decir, de forma asamblearia y presidida por el alcalde. En la presente legislatura, aprovechando una reforma legal, ldejó de convocarlo. El pueblo pasó a ser “gobernado” por tres concejales, con lo que la mayoría de dos personas suele imponerse a la opinion de cualquier otro vecino, a los que no tiene en cuenta; ni siquiera informa a todos los concejales de los acuerdos y propuestas, ni facilita la documentación. En una ocasión, una vecina dice que tras plantear que era necesario el arreglo de una calle, el alcalde le espetó: “Tú te vas a la puta calle, el Ayuntamiento se acabó para ti”. Después abandonó el ayuntamiento voceando y dio por concluída la sesión.

Algunos “cachuchos” y “cachuchas” (el gentilicio del pueblo) se quejan también de que el alcalde suele llamar a menudo a la Guardia Civil durante los plenos. Incluso alguna vez han estado en el propio salón de actos durante la sesión. Consideran que lo hace para amedrentar a quienes no comparten sus decisiones y acallar las críticas. Esto no había ocurrido en el pueblo nunca, ni siquiera durante la dictadura franquista, dicen.

Parece ser que el alcalde tampoco ha autorizado los pastos a un vecino en situación de paro, que quería iniciar una pequeña explotación ganadera. Para ello utilizaba una maniobra extraña: abandonaba el pleno, y por falta de quórum no se podía aprobar, pese a cumplir los requisitos. También ha negado los pastos a otros vecinos. Curiosamente, la única beneficiaria de los pastos comunales del pueblo ha sido su esposa, que ha dispuesto de más de 2.000 hectáreas para su ganadería. Denuncian además que el alcalde ha producido numerosos daños en el monte, cortando robles centenarios, aprovechándolos como “vigas” para casetas sin autorización, y otras actuaciones nada respetuosas con el arbolado.

S8002203

Robles

Dicen estos vecinos que, quizás para ganar apoyos, cedió la caza de todo el terreno municipal por 20 años (hasta el 2029), sin que existiera acuerdo del Ayuntamiento. También cuentan que el procurador del común y la delegación territorial de la Junta de Castilla y León le ha requerido en muchas ocasiones que cumpla la legislación en éste y otros asuntos, pero que el alcalde ni le contesta. La pasividad de estas instituciones, que apenas han tomado medidas, indigna a las personas que se sienten perjudicadas. Dicen además que niega los locales del ayuntamiento para otras reuniones, y que los utiliza frecuentemente para comidas con sus amistades. No presenta cuentas y, según varios vecinos y vecinas, ha gastado el dinero de algunas subvenciones sin realizar las obras que supuestamente debe justificar. Además, parece que alguna familia se ha quedado sin alumbrado público en sus cercanías durante mucho tiempo, lo que es interpretado como una especie de castigo por discutir sus decisiones.

Denunciaban además que, pese a estas condenas e imputaciones, el Partido Popular mantiene al actual alcalde como candidato para las próximas elecciones municipales. Y es en este aspecto en el que nos preguntamos… ¿qué opina Javier Lacalle?

Pancarta regeneración PP

Pues nada. No opina nada, que se sepa. Pese a ser su propio pueblo, donde residen ocasionalmente varios familiares directos y algunos otros indirectos, no se moja. El PP, pese a conocer las denuncias y sentencias, y la tensión latente, no ha querido hacer limpieza, ni proponer a otro candidato o candidata menos polémica entre las gentes del pueblo. Y tenemos que recordar que, como alcalde de Burgos, y como conocedor de las personas de su municipio, Javier Lacalle tendría mucho peso en que se aceptara o rechazara la candidatura del actual regidor de Cabezón de la Sierra. Desde luego, este fin de semana no ha aparecido por el pueblo. No quiere líos. Ni que esta historia de enfrentamientos en el PP local afecte a la campaña en otros municipios. Ha sido más cobarde que los vecinos que se manifestaron ayer que, piensen lo que piensen, han salido a la calle a decirlo.

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