Las transnacionales. Esas grandes corporaciones que controlan el capitalismo. Empresas de las que en muchos casos existe constancia de haber promovido deliberadamente guerras, masacres, asesinatos selectivos, despojo de tierras, hambre, miseria, golpes de estado, leyes privatizadoras, recortes sociales, reformas laborales y desastres ecológicos.

La verdad es que existe mucha información disponible sobre la vinculación de muchas multinacionales a estas catástrofes. Empresas como Coca Cola, Nestlé, Bacardi, Monsanto y Mc Donald´s son objeto de campañas internacionales de boikot y son señaladas por sus crímenes.

Incluso el cine comercial made in Hollywood ha llegado a retratarlas en muchas ocasiones. Podemos quedarnos con el argumento de una,  aparentemente fantástico. Se trata de la tercera parte de la maldición de Damien, la profecía. En ella, el anticristo es retratado como un hombre de negocios propietario de la empresa Industrias Zorn. Entre sus actividades, figura el asesinato de familias campesinas que no venden sus tierras para poder hacerse con ellas. Sin quererlo, los cineastas ilustraron perfectamente el modo de proceder de varias transnacionales; perfectamente podríamos hablar de Monsanto en Colombia.

El_final_de_Damien_La_profec_a_3-965383924-large

En cualquier caso, más allá de reflexiones e ironías, en este post vamos a tratar de llamar la atención sobre el origen de los abusos que diariamente sufren miles, incluso millones de personas, por parte de estas corporaciones que podrían muy bien calificarse de psicópatas, como decía aquel documental, y que sin ninguna duda constituyen el corazón del capitalismo y el auténtico eje del mal. Sin caer en conspiranoia; existen suficientes evidencias para no dedicarnos a suponer ni imaginar nada. ¿Cómo se originaron?

A modo de introducción histórica, es importante resaltar que las multinacionales modernas no surgen de la nada, ni son una invención del siglo XX. Desde principios de la era moderna y durante los siglos XVII, XVIII y XIX, los estados y los inversores capitalistas crearon conjuntamente Compañías muy diversas para saquear América, África y Asia, acompañando a los ejércitos reales, e incluso contando con sus propias milicias y mercenarios. También, cómo no, eran apoyadas por la iglesia, fundamentalmente la católica, y sus misioneros conversores. También hay que destacar que el auge de la geografía como ciencia tuvo lugar por la necesidad de contar con mapas y conocimientos de los nuevos territorios a conquistar y dominar.

MOD3_m3_caricatura_imperialismo

colonialismo-1

Portugueses, españoles, británicos y holandeses fundaron diversas empresas semiestatales para cazar esclavos en África y venderlos a terratenientes americanos, o llevarlos directamente a las plantaciones de los virreinatos. Para la conquista de Oriente, Gran Bretaña fundó la Compañía de las Indias Orientales, que finalmente tuvo que disolverse tras las violentas guerras en la que fueron derrotados por los pueblos de lo que hoy en día son los territorios de Pakistán, Afganistán, China y la India, en episodios como la revuelta de los cipayos o la rebelión de los bóxers. Es decir, las multinacionales nacen con el colonialismo, y sirvieron para acumular las riquezas que hicieron posible el desarrollo del capitalismo. Podemos encontrar muchos datos, estudios y evidencias en el libro “Calibán y la bruja”, una visión feminista y muy incisiva de la genial Silvia Federici.

Así que, además de hablar de los conocidos negocios sucios y el paramilitarismo de Coca Cola, la malnutrición y explotación laboral que promueve Mac Donald´s, el bloqueo económico que la mafia de Bacardi ha promovido contra Cuba, los asesinatos y malas prácticas de Nestlé, conviene hablar de otras compañías cuyos abusos no suelen escucharse y que en ocasiones incluso ofrecen una visión amable y progresista, o que inundan de publicidad engañosa los medios de comunicación amparándose en la supuesta responsabilidad social corporativa. Algunas de ellas, españolas, cómo no. Porque el colonialismo nunca ha dejado de matar ni expoliar, y el capitalismo mundial se sustenta en robar recursos a los pobres para venderlos a los ricos y a la clases medias y trabajadoras del mundo industrial. ¿Cómo sería posible hacer negocios vendiendo móviles si pagaran precios justos por el coltán en el Congo, en lugar de promover guerras y saquear sus recursos mineros? ¿Cómo se explica el apoyo a crueles dictadores como Obiang si no es por el comercio del petróleo? ¿Cómo es que las multinacionales de la información no nos hablan del asesinato de sindicalistas en Colombia por parte de Coca Cola, Nestlé…? Evidentemente, todo está relacionado.

quien_controlara_laeconomia_verde2

Para ilustrar el origen de algunas de las multinacionales que nos toca padecer hoy en día, hablemos de los finales del siglo XIX y principios del XX, la época de la doctrina Monroe, que decía “América para los americanos” (para los del norte, claro). Dos grandes empresas pueden servirnos para ilustrar el nacimiento de las multinacionales modernas y sus crímenes rapaces: Benetton y la United Fruit Company-Chiquita Brands, las tristemente conocidas bananeras.

La introducción de Benetton en América Latina es un buen ejemplo de cómo los estados nacionales, surgidos después de las independencias de la corona española, se rinden ante el capital a cambio de migajas, sobornos o simplemente de evitar enfrentamientos con los grupos financieros.

Los indígenas, especialmente los mapuches, constituían un estorbo a la hora de desarrollar el capitalismo en Chile y Argentina, por lo que los ejércitos de ambos países fueron desplazándolos, robando sus tierras y diezmándolos. Para ello utilizaron a partes iguales el engaño, la traición a los acuerdos y la guerra, obteniendo como resultado un genocidio planificado. En torno a 1870-1890, el estado argentino cedió millones de hectáreas  a varias compañías inglesas, a cambio de construir las líneas de ferrocarriles (que a su vez permitieron expoliar los recursos del país y conducirlos al puerto de Buenos Aires). Después se supo que en aquellas tierras existían ingentes recursos mineros, aparentemente desconocidos por el gobierno de Buenos Aires. La familia Benetton compró buena parte de estos territorios.

Mientras tanto, los mapuches y otros pueblos se vieron forzados a trabajar en el ferrocarril, en condiciones infrahumanas. Muchos de ellos murieron de hambre, agotamiento y enfermedades. Numerosas familias se instalaron en lo que antaño eran sus tierras, a las que las multinacionales no daban ningún uso. Con el tiempo, ocuparon más territorios en los que fueron subsistiendo como podían.

territorio

En el año 2002, una familia Mapuche se asentó en la finca “Santa Rosa”. A los tres meses, Benetton logró la orden de desalojo cautelar. Fue extremadamente violento, destruyendo todo lo que habían construido y sembrado.

El pueblo mapuche lo sintió como una afrenta colectiva. El apoyo brindado por familias y organizaciones permitió mantener activo el conflicto, que adquirió notoriedad a nivel nacional e internacional, llegándose incluso a una mediación entre las familias Mapuche y los Benetton, propuesta por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, en la que los terratenientes ofrecieron donar tierras en otro lugar, lo que no fue aceptado por los Mapuche que consideran que ellos pertenecen a esas tierras, que les corresponde la propiedad comunitaria por integrar su territorio tradicional y que no se puede recibir por donación algo que ya es propio.

En ese proceso maduró la conciencia de su identidad Mapuche así como su decisión de mantener la lucha por el territorio, sin convalidar los despojos ni las concesiones ilegítimas, al tiempo que fue tomando cuerpo la organización de las familias bajo la categoría de “comunidad indígena”.

marcha-mapuche-620x330

libertadpresospoliticosmapuche1

Numerosas comunidades mapuche en Chile y Argentina decidieron lanzarse a ocupar más tierras robadas por Benetton. El estado chileno, por su parte, llevaba décadas aplicando la Ley Antiterrorista de Pinochet a este pueblo, incluso en democracia.

En la actualidad, pese a que tanto el estado chileno y argentino han firmado una convención de la ONU en la que deben restablecer parte de las tierras usurpadas a los pueblos indígenas, el conflicto permanece. Tanto Benetton como otros terratenientes se niegan a aceptar la legalidad internacional, y el resultado es la confrontación permanente de los activistas mapuche y las fuerzas represivas enviadas a defender los intereses de las transnacionales que operan el territorio. Varios indígenas han sido asesinados, y decenas de ellos están encarcelados.

Podemos leer aquí una reseña más amplia del conflicto en Argentina. También es muy recomendable seguir las noticias mapuche desde su propio punto de vista, en el periódico digital Mapuexpress.

Mientras tanto, hipócritamente, esta compañía lanza periódicamente campañas amables contra el racismo, bajo el lema “United Colours of Benetton”, para lavar su imagen. Resulta difícil encontrar en la prensa de los grandes grupos mediáticos europeos alguna reseña del conflicto; como en otros casos, la presión de las multinacionales, que son accionistas y anunciantes, hace que los periodistas callen.

benetton_ws

benetton_invisible

Hablando de América Latina y multinacionales, las bananeras ilustran muy bien cómo el capital estadounidense logró hacerse con el control de su “patio trasero” y saquearlo, tomando el relevo de España e Inglaterra.

En el siglo XIX, las potencias europeas se repartieron de nuevo el mundo y relanzaron el colonialismo. EEUU decidió reservarse para sí América Latina, y por ello se expandió decididamente, estableciendo empresas agrícolas por todo el sur. Advirtió a los países europeos de que sólo podían intervenir militarmente con su permiso.

En Honduras, la United Fruit Company llegó a ser un estado dentro del estado. Beneficiándose de las enormes ventajas fiscales que otorgaba el gobierno (presionado, por supuesto, por EEUU), construyó una vasta red de ferrocarriles y carreteras a su propio servicio, y se hizo con el control de centenares de miles de hectáreas. En el resto de Centroamérica su influencia era similar.

A principios del siglo XX, la tensión entre esta compañía, otras empresas agrícolas y la población campesina no hacía más que aumentar. Para mantener sus intereses intactos, la compañía financió constantemente al general y luego presidente Manuel Bonilla, además de involucrar a militares estadounidenses en la persecución de la oposición y en la guerra civil contra los liberales, que se oponían al dominio de la empresa sobre el país. Pese al triunfo final de la compañía, siguieron produciéndose numerosos levantamientos, sofocados por las armas, en la primera mitad del siglo XX. Recientemente, en el año 2009, EEUU organizó un golpe de estado en Honduras contra el presidente Manuel Zelaya, quien se había acercado a la Venezuela de Chávez y amenazaba con acabar con el protagonismo de las multinacionales agrícolas en el país.

p_06_07_2009

En Colombia, la compañía tuvo también actuaciones sangrientas. Es especialmente conocida la Masacre de las Bananeras, en 1928, que inspiró a Gabriel García Márquez su novela Cien años de soledad. Los trabajadores y trabajadoras colombianas de la compañía se declararon en huelga por miles, demandando salarios y condiciones dignas, y contaron con el apoyo de las poblaciones cercanas. El gobierno colombiano ordenó reprimirlos, pero los soldados de la zona, identificados con los huelguistas, no acataron la orden. La marina estadounidense comenzó a realizar maniobras cerca la costa colombiana y amenazó con la invasión, y fue entonces cuando desde Bogotá se dio la orden de trasladar tropas de otras regiones para acabar con las movilizaciones de los trabajadores. En dos días fueron asesinados varios miles de personas. A día de hoy, las cifras siguen sin estar claras. El suceso más dramático fue el ametrallamiento de una gran multitud en una plaza de Santa Marta, donde luego fueron dejados nueve cadáveres colgados para desatar el terror. En aquella época, el congresista Jorge Eliecér Gaitán se pronunció diciendo que el ejército colombiano debería haber disparado a los estadounidenses, y nunca contra su pueblo; años más tarde, sería asesinado porque tanto EEUU como la oligarquía colombiana temían que llegara a ganar las elecciones presidenciales y acabara con las injusticias sociales. Estos sucesos dieron origen a la expresión “república bananera”.

Prensa (1)

tumblr_l3poosqaH91qzef65o1_1280

La historia de Colombia entra entonces en una fase de terrible violencia, en la que aún continúa. Entre los años 40 y 50 se desata una guerra civil que acaba con el pacto entre los dirigentes liberales y conservadores, que se reparten el poder. Pero decenas de miles de campesinos y campesinas habían sido desplazados, y al no realizarse la ansiada reforma agraria, deciden organizarse por su cuenta en territorios poco habitados. Tras los bombardeos y la creación de grupos paramilitares por terratenientes y el propio estado, el campesinado funda las FARC-EP, y años después nacen más guerrillas populares como el ELN y EPL, entre otras.

En medio de este clima, el historial sangriento de las bananeras en Colombia continúa. Se agrupan en la empresa Chiquita Brands Corporation, y a día de hoy esta compañía está envuelta en varias investigaciones tras haberse desvelado que financió y armó a grupos paramilitares, especialmente las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia. Estas bandas armadas habrían asesinado a líderes sindicales que demandaban mejoras. Igualmente, estarían detrás del desplazamiento forzado de pequeños propietarios que se negaban a vender sus propiedades. Además, las AUC han participado intensamente en el narcotráfico y otras actividades mafiosas, además de la persecución, hostigamiento y asesinato de la oposición política a los gobiernos colombianos.

arton1456

Hoy en día nos escandalizamos de estos crímenes. Son aberrantes, y muchas personas se resisten a creer que la avaricia de sus accionistas y ejecutivos les lleve a cometerlos. Sin embargo, en realidad existe una clara continuidad con el colonialismo, y aunque ahora estas acciones sean ilegales antes se cometían las mismas tropelías con el apoyo de los ejércitos de los reinos. La brutalidad del capitalismo es la misma que en los siglos anteriores. Sólo cambian las formas. Y una cosa más. Antes los estados participaban a partes iguales con los capitalistas en los beneficios de las multinacionales. Ahora, con el TTIP, la sumisión de los poderes legales a las compañías será total, e incluso deberán indemnizarlas periódicamente si alegan que no tienen suficientes beneficios. El poder estatal definitivamente sometido al capital. ¿Quién habla de conspiranoia?

Anuncios