Finalmente Alon Bar, el embajador israelí ante el Reino de España, acudió a Burgos. Tras un aplazamiento (la visita estaba programada para noviembre), el pasado martes 17 visitó nuestra ciudad. Lo hizo acompañado del encargado de negocios de su embajada. Porque uno de los principales motivos para la visita fue el establecimiento de relaciones comerciales, negocios, entre los empresarios burgaleses e Israel. Sobre los negocios establecidos hasta ahora, Diario de Burgos nos relataba que durante el año pasado existió un intercambio comercial significativo entre nuestra ciudad y el estado sionista; curiosamente, una cantidad de dos millones de euros se cataloga como “materia reservada”.

Volviendo a la visita, el embajador fue recibido por Carolina Blasco (teniente alcalde de la ciudad de Burgos), Lorenzo Rodríguez (alcalde de Castrillo Matajudíos) y el inefable Méndez Pozo (en calidad de presidente de la Cámara de Comercio). Ninguno de ellos tuvo reparos a la hora de reconocer como interlocutor legítimo al representante de un estado que bombardea, asesina y ocupa territorios al más puro estilo colonial y racista, desde al menos mediados del siglo pasado. Ni una palabra sobre Gaza o Cisjordania. No se habló de la situación de Palestina, que sepamos. Sólo de negocios. No andan sobrados de escrúpulos; lo mismo les da dilapidar dinero público en obras faraónicas  que hacer tratos con estados genocidas.

En otros artículos ya hablamos sobradamente de los motivos que existen para NO recibir al embajador de Israel. También de cómo muchas instituciones y empresas burgalesas estrechan cada vez más lazos con este estado racista. Finalmente, unas 20 personas se concentraron en la Plaza Mayor para mostrar su rechazo a esta visita, y al hecho de que los corruptos de esta ciudad, y sus instituciones, se acerquen a Israel.

Pero ¿y la prensa “oficial”? ¿Cómo nos contó este evento? Pues simplemente haciéndose eco de todo el mensaje que el embajador israelí trajo. Hablando del supuesto progreso económico que vendrá de los tratos comerciales con Israel. Ni una mención, ni una pregunta, ni un cuestionamiento sobre los crímenes de guerra en Gaza, ni a la delicada situación humanitaria que atraviesa, ni a las detenciones de jóvenes, niños y niñas  que se han practicado en Cisjordania en los últimos meses. ¿Información? Más bien propaganda.

107914w320h320Esta niña palestina, de 14 años, fue encarcelada durante dos meses y liberada el pasado 13 de Enero. Denunció las terribles condiciones que sufren los menores palestinos encarcelados en Israel. ¿No se podía preguntar al embajador sobre esto, por ejemplo?

Para DiariodeBurgos y BurgosConecta, lo más destacable eran los negocios que ya existen entre Israel y el tejido empresarial de nuestra ciudad, los que iban a establecerse, y el supuesto “antisemitismo” en Europa. El embajador israelí, al igual que el primer ministro Benjamin Netanyahu, aprovechó los recientes atentados en París y Dinamarca para asegurar que los judíos no están seguros en Europa. Que lo mejor que pueden hacer es emigrar a Israel. A costa del pueblo palestino, claro. Los emigrantes judíos tendrán su sitio en los nuevos asentamientos ilegales que se siguen construyendo.

Por si quedaba alguna duda acerca de las intenciones y del mensaje que Israel quiere trasladar, la propuesta que traslada al pueblo de Castrillo Matajudíos es clara: el hermanamiento con el “pueblo de las rosas”. Un asentamiento que se inició en 1984. Es decir, con posterioridad a los crímenes de guerra que sucedieron en 1948, 1967 y 1973; en territorios usurpados por la fuerza al pueblo palestino. El hermanamiento con este asentamiento supone reconocer la legitimidad de la invasión, del colonialismo, de la política sangrienta de conquistas sucesivas sin límites conocidos. Israel quiere lavarse la cara en Burgos inyectando dinero a la restauración del patrimonio histórico-turístico de Castrillo; a cambio, se espera que se fortalezcan los lazos diplomáticos y que esta villa vuelva a ser escenario de discursos hipócritas y cínicos sobre valores humanos, tolerancia y convivencia. Todo mientras Israel sigue ampliando la ocupación de Palestina y asfixiando a su población.

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Ante este panorama, también se echa de menos que las organizaciones políticas y sociales se posicionen. Que tengan valentía política. Porque hay que seguir alzando la voz por Palestina, contra los crímenes israelíes y su impunidad. Los atentados de unos locos fanáticos, apadrinados por Arabia Saudí y quién sabe más, no deben hacernos perder de vista lo que ocurre. El estado israelí no representa la tolerancia, la libertad de expresión, la convivencia, ni nada parecido. Es el colonialismo racista del siglo XXI. Hay que ser valientes y decirlo bien alto.

 

PD: No debería hacer falta, pero dadas las manipulaciones periodísticas que lo confunden todo, diremos que los judíos, como tales, no tienen ninguna responsabilidad sobre los crímenes israelíes. Ninguna religión ni grupo étnico se merece discriminación ni odio. De hecho, judíos como Noam Chomsky o Ilan Pappe son figuras importantes en la defensa de Palestina. Son los sionistas los que deben responder por la ocupación de Palestina; aquellos que creen que son el pueblo elegido y que se sienten con derecho a atropellar al resto. Y quienes les apoyan económicamente o les dan respaldo político o diplomático. Que, por desgracia, son la mayoría de los estados del planeta.

Para muestra de lo que digo, recomiendo un análisis del judío Norman Pollack titulado “El exterminio de Gaza por Israel”. También una alerta que lanzó el premio Nobel judío Albert Einstein sobre el fascismo de las milicias sionistas en 1948.

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