Nuestro inefable alcalde Javier Lacalle de nuevo degrada nuestras vidas. Hace ya unos meses que anunció a bombo y platillo la próxima apertura de un “restaurante” de esta multinacional en el barrio, en la Calle Juan Ramón Jiménez (dentro del polígono industrial de PENTASA). Para él era una gran noticia, que según parece debermos agradecerle a él en persona. Se crearán cerca de 30 ¿puestos de trabajo? y habrá una oferta nueva en ¿gastronomía?. Se espera que abra sus puertas estas navidades, y desde luego los trabajadores que los construyen van a buen ritmo, trabajando diez o doce horas diarias.

Al margen de la escasa inteligencia que el alcalde suele atribuir a los y las habitantes de nuestro barrio, estas declaraciones denotan una terrible falta de novedades atractivas que ofrecer. Que un alcalde dé una rueda de prensa para informar de esto… en fin.

Lo que nos debe interesar, y preocupar, es qué consecuencias puede traer para el barrio la apertura de este establecimiento. Y tampoco estaría de más conocer cómo opera esta multinacional, odiada en medio mundo por muchas y muy diversas razones, pero que pueden resumirse en una: la total falta de escrúpulos a la hora de conseguir beneficios. Pasamos a explicar muy sucintamente por qué hay una campaña internacional de boikot a Mac Donald´s, lo que pasa por analizar cómo cada día arruina la salud de sus clientes y su plantilla, cómo degrada el medio ambiente y cómo financia y respalda regímenes que cometen crímenes contra la humanidad.

En primer lugar, trabajar en Mc Donald´s equivale a renunciar a los derechos laborales y sindicales que la ley supuestamente garantiza. Esta empresa, en sus propios estatutos, se marca como objetivo que las relaciones entre empleados y dirección se establezcan totalmente al margen de sindicatos o asociaciones de trabajadores. Aunque teóricamente tienen que respetar la ley, en esta multinacional se utilizan muchas argucias y se presiona muchísimo a la plantilla para imponer salarios muy bajos, turnos interminables, horarios que se conocen con muy escasa antelación, parones en la actividad cuando interesa… por no hablar de incumplimientos en materia de legislación laboral e higiene denunciados en muchos de sus establecimientos. Este “trabajo” es tan basura como la comida que sirven.

Sobre eso, sobre la comida, Mc Donald´s ha dado mucho que hablar. El documental Super Size Me nos alertaba de lo peligroso que puede ser para la salud consumir habitualmente sus productos: sobrepeso, problemas agudos de corazón, incremento de la tensión arterial, fallos en el riñón… todo esto y más en menos de un mes comiendo en esos establecimientos. Y no es algo casual: la comida tan rica en grasa, y en raciones tan grandes, es más adictiva.

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Por otro lado, la multinacional ha tenido que reconocer malas prácticas en numerosas ocasiones: por ejemplo, añadir a la “carne” hidróxido de amonio, tóxico, para desinfectarla y prolongar su vida útil. El cocinero francés Jamie Oliver denunció este procedimiento, al que llamó “proceso de la baba rosa”.

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También se sabe que las vacas de sus granjas, al igual que las de otras cadenas de alimentación, se crían totalmente hacinadas y crecen hinchándose de antibióticos, que luego llegan a los clientes. Igualmente se sabe que la carne que mezclan para las hamburguesas incluye partes del animal que nunca compraríamos en una carnicería. Evidentemente, esta comida no es positiva para nadie, y pone en especial peligro de obesidad a los niños y niñas, a los que atrae mediante maquiavélicas tecnicas publicitarias. Entre estas técnicas destacan el uso del payaso “Ronald Mc Donald”, que en nuestra ciudad llegó a realizar espectáculos para los colegios (sin que podamos entender qué función educativa tiene) y el uso de los regalos como refuerzo positivo a la hora de comprar comida: los famosos “happy meal”.

Sobre los “happy meal”, juguetes a modo de regalo, también hay mucho que decir. Nuestros niños y niñas parecen emocionarse al abrirlos; sin embargo, los niños y niñas de otros lugares del mundo no se alegran tanto cuando trabajan en condiciones de semiesclavitud para fabricarlos.  La mayoría de los “happy meal” (y de otros juguetes) se producen en China y otros países asiáticos, donde muchos menores de edad, incluso preadolescentes, se ven forzados a pasar largas jornadas en factorías insalubres para que estas piezas salgan al mercado.

Por otro lado, también debemos analizar con cautela algunos de los argumentos que expuso el alcalde para defender este proyecto. Según él, la implantación de Mac Donald´s creará puestos de trabajo y dinamizará la economía local. Pues bien, un análisis mínimamente serio nos indica que más bien será al contrario. En primer lugar, los franquiciados de Mc Donald´s suelen racanear a la hora de contratar gente, incumpliendo los propios protocolos de la multinacional para ahorrar en costes laborales, obligando a la plantilla a trabajar más horas para compensar la reducción de los puestos de trabajo. Por otro lado, Mc Donald´s tiene sus propios proveedores de carne y otros productos, por los que no comprará mercancías a los productores locales en Burgos. Y además, cada comida servida en Mc Donald´s será una comida menos en un establecimiento tradicional, de esos que conocemos de toda la vida y nos ofrecen una comida y un trato de infinita mayor calidad humana. Así que posiblemente algunos bares y restaurantes pierdan clientes y se vean obligados a recortar puestos de trabajo o incluso cerrar, con lo que cambiaremos puestos fijos o incluso autónomos por menos de 30 empleos basura en Mc Donald´s.

Y finalmente, también existe otra razón de peso para no acudir a Mc Donald´s: su colaboración con Israel y la colonización sionista. Recientemente, las acciones de boikot que se han desarrollado en Gaza y Malasia han obligado a la multinacional a cambiar su posicionamiento público, pero ha tenido que reconocer que se ha prohibido a los empleados hablar árabe en los locales que tiene abiertos en Israel. Por otro lado, es un donante habitual de varias entidades sionistas, y mantiene abiertos restaurantes en territorios ocupados, pagando sus impuestos a Israel, donde se ha expandido notoriamente en la última década.

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Así que por tu salud, la de tu barrio, y la de todo el planeta, no acudas a Mc Donald´s. Que vaya el alcalde, que seguramente tendrá algún parentesco con Ronald Mc Donald. En nuestro barrio ya han aparecido carteles y hay una campaña en marcha contra esta multinacional. Súmate a ella.

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Carteles de la campaña contra Mc Donald´s enfrente del lugar donde se construye (C/ Juan Ramón Jiménez, cerca del cruce con calle Vitoria)

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